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Discos: SSD, HDD, M.2 SSD.

Para el almacenamiento de archivos, existen dos tipos de unidades: los HDD (o discos duros) y los SSD (o disco de estado sólido).

Los primeros trabajan con una serie de “platos” magnéticos que giran a gran velocidad conjunto con una aguja magnética que escribe y lee los datos en los determinados sectores. Este tipo de disco se encuentran limitados en su velocidad de lectura y escritura debido a sus componentes mecánicos. Además, por tener partes móviles, movimientos bruscos o golpes, pueden dañar de manera definitiva la unidad.

Los SSD, en cambio, almacenan la información en memorias flash. El hecho que no tenga partes móviles, permite no solo una gran velocidad de lectura y escritura, sino, protección contra golpes.

SSD (a la izquierda) y HDD (a la derecha)


La velocidad de los discos duros ronda (promedio) los 130MB/s de lectura, mientras que un SSD bueno, puede llegar a los 600MB/s. Esta limitación se da por el conector SATA 3, cuya velocidad máxima es de 600MB/s. Por este motivo surgen los SSD M.2.

Este tipo de disco, se conecta directamente en la mother, como una placa de expansión. De esta manera la velocidad límite se encuentra muy cercana a la velocidad de los PCI-E. Actualmente en el mercado, la velocidad de estos discos llega a 3500MB/s en lectura.

Obviamente, debemos mencionar los pros y contras de cada disco:

Por el segundo motivo, es por eso que se recomienda instalar el SO en el SSD y guardar nuestros archivos en un HDD para no realizar escrituras innecesarias en el disco.